El aire acondicionado, tan socorrido en verano, supone hasta el 10% del consumo total del hogar durante los meses en los que el calor se intensifica, según los cálculos de la compañía eléctrica Iberdrola. Y aumenta la factura de la luz hasta un 30%, lo cual se traduce en 400 euros más anuales en un piso mediano, según las estimaciones de Gana Energía.

Para que el consumo de energía no suponga un importante descuadre dentro de la economía familiar pero tampoco suframos las altas temperaturas de esta estación, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que un aparato de 2,5 kilowatios de potencia es suficiente para refrescar estancias de hasta 25 metros cuadrados. Si aumentamos la potencia a 3,5 kW, la habitación podrá ser de hasta 35m2. Además, recuerda la importancia de la limpieza de los filtros para llevar a cabo un correcto mantenimiento del aparato, aspecto que optimizará su eficiencia y evitará la aparición de posibles alergias. «Instala el termostato o mantén el mando a distancia (si tiene termostato integrado) lejos de fuentes de calor y en un lugar donde no reciba la luz del sol de forma directa», recomiendan desde Iberdrola. Una temperatura de 26 grados centígrados es suficientes para conseguir una sensación de confort sin disparar el consumo. De hecho, «cada grado más de temperatura supone un incremento de consumo de un 7% aproximadamente», advierten desde Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa).